
ALEJANDRA ICAZA. Circus
Ficha
INFORMACIÓN GENERAL / ACTIVIDADES
Talleres de verano para público infantil y familiar
Colabora: Fundación ”la Caixa”
Del 7 al 31 de julio
Previa cita: tel. 986 113900 Ext. 200 / 986 113900 Ext. 308 / recepcion@marcovigo.com
Programación para escolares
Colabora: Fundación ”la Caixa”
A partir del 6 de octubre
Horario: de martes a viernes de 10.00 a 11.30 y de 11.30 a 13.00
Previa cita: tel. 986 113900 Ext. 200 / 986 113900 Ext. 308 / comunicacion@marcovigo.com
Programación para asociaciones, colectivos y grupos con necesidades específicas
Colabora: Fundación ”la Caixa”
A partir del 8 de septiembre
Horario: flexible en función de necesidades y disponibilidad
Previa cita: tel. 986 113900 Ext. 200 / 986 113900 Ext. 308 / comunicacion@marcovigo.com
Información y visitas guiadas
El personal de salas está disponible para cualquier consulta o información, además de las visitas guiadas habituales: todos los días a las 18.00 / Visitas ‘a la carta’ para grupos, previa cita.
Artistas
Alejandra Icaza
Alejandra Icaza (Bilbao, 1966) es una reconocida artista visual cuya formación académica se ha desarrollado entre Londres (Camden Centre of Art y St. Martin School of Art), Madrid (Círculo de Bellas Artes), Barcelona (Escola Massana), Baltimore (Maryland Institute College of Art), y Nueva York (New York Studio School, Manhattan), ciudad en la que ha residido durante dos décadas. En la actualidad, vive y trabaja en Madrid.
A partir de 1990, y a lo largo de su trayectoria artística, ha participado en diversas exposiciones individuales y colectivas. Entre las individuales, se cuentan las siguientes: Hanging Fleurs (Blanca de Soto Arte, Oficina Correos, Madrid, 2023); Rombos y Trapecios (Museo de Arte Contemporáneo, Monterrey, México, 2019); El baile del caracol (iGallery, Palma de Mallorca, 2014); Siren Song (Galería Ana Serratosa, Valencia / iGallery, Palma de Mallorca, 2013); Alejandra Icaza (Sala Pelaires, Palma de Mallorca, 2009); Alejandra Icaza (Galería Fortes Vilaça, São Paulo, Brasil, 2009); Al otro lado del cristal (Galería Ana Serratosa, Valencia, 2009); Seaweed & Octopus (Edward Tyler Nahem Fine Art, Nueva York, EE.UU., 2007); Claro de Luna (Galería Fortes Vilaca, Sâo Paulo, Brasil, 2006); Ventana al Interior (Galería Pilar Parra & Romero, Madrid, 2006); Retratos y Pompas de jabón (DA2, Salamanca, 2003); Eclipse (Galería Pedro Cera, Lisboa, Portugal, 2003); Alejandra Icaza (Galería Fortes Vilaça, São Paulo, Brasil, 2002); Al otro lado del cristal (Galería Marta Cervera, Madrid, 2002); Violet Breve (Galería Marta Cervera, Madrid, 1999); A través del espejo (Galeria Luis Adelantado, Valencia, 1997); Barefoot (Galería Marta Cervera, Madrid, 1997); Alejandra Icaza (Centro Cultural Basauri, Bizkaia, 1993); Alejandra Icaza (Voormalig Museum voor Hedendaagse Kunst. Utrecht, Países Bajos, 1993); Alejandra Icaza (Neti Galerie X Husemann. Berlín, Alemania, 1993); Alejandra Icaza (Galerie Quintessens. Utrech, Países Bajos, 1993); Alejandra Icaza (Galería Ray Gun. Valencia, 1992); Alejandra Icaza (Spalo Galería Shepira. Madrid, 1992); Alejandra Icaza (Sea Cliff Photography Gallery, Long Island, EE.UU., 1990).
Con respecto a exposiciones colectivas, la primera en la que participó fue en los Talleres de Arte Actual del Círculo de Bellas Artes de Madrid en 1985. Cinco años más tarde, en la exposición Art Fair 90, organizada en Los Ángeles y en el Glasgow Arts Center de Glasgow (Escocia). En 1991 en la Galería Serrano 141 de Madrid, y un año más tarde su actividad expositiva se multiplicó. Participó en muestras organizadas en Madrid (ARCO 92), Ibiza (Casino de Ibiza), y Barcelona (Galería Brook); así como en Alemania (Museo Schwedt). Alejandra Icaza también ha expuesto en Nicole Klagsburn de Nueva York (2001), en la Galería Fortes Villaça de São Paulo (2002), en DA2 de Salamanca (2003-2004), en la Galería Pilar Parra & Romero de Madrid (2006-2007) o en la Sala Pelaires de Palma de Mallorca (2009).
Junto a los premios y becas recibidos a lo largo de su carrera, la obra de Alejandra Icaza forma parte de colecciones públicas y privadas como Fundación Coca Cola; Colección DA2 (Salamanca); CGAC Centro Galego de Arte Contemporánea (Santiago de Compostela); Fundación Cultural Banesto; Fundación Barceló (Palma de Mallorca); Voormalig Museum voor Hedendaagse Kunst (Utrecht, Holanda); Stadtisches Museum Schwedt-Oder (Alemania); o Fran Preisman Fine Art (Los Ángeles, EE.UU.).
+ INFO: https://alejandraicaza.com/
Texto curatorial
Como imagen de su primera individual, realizada en 1989 y titulada Pintura, Alejandra Icaza (Bilbao, 1966) escoge la fotografía, en blanco y negro, de una niña dibujando con tiza sobre el asfalto de una calle. Casi 40 años después, titula Circus su exposición en el MARCO. Dos elecciones que definen una trayectoria muy personal. La primera imagen alude a su manera de entender la pintura como una actitud ligada a la vida, que integra con naturalidad la línea, el dibujo, y es capaz de aunar memoria y juego. Al ascetismo de la imagen le acompaña una obra minuciosa y colorista, con pequeños collages en los que entrelaza color, palabras y fragmentos, en una clara invitación a que el espectador entre en un mundo íntimo, lleno de referencias que se intuyen personales pero que animan al diálogo, a la complicidad, al juego. La idea del circo, como disfrute y reto, dinamismo y rigor, es una buena síntesis del recorrido por una obra que se mantiene fiel a unas claves pero que muestra distintos momentos de intensidad.
Decía el dadaísta Hugo Ball que la obra de los artistas se entiende por la elección de la escala en la que trabajan, poniendo como ejemplos antagónicos a Paul Klee y Kandinsky: el gusto por lo pequeño y la necesidad de ampliar el espacio. Alejandra Icaza arranca en una escala muy cercana a Klee, sabiendo potenciar matices y evocaciones, pero con el tiempo no duda en ampliar el formato, manteniendo su gusto por disponer fondos de color, con una paleta muy personal, conseguida mezclando óleo y ceras, dibujando sobre la pintura con incisiones, como quien prepara un grabado. Se atreve también con formatos difíciles, que le obligan a trabajar la superficie como si se tratara de un campo, que lo es, prescindiendo de conceptos como la perspectiva, inundando el cuadro con símbolos fácilmente reconocibles, en una especie de jeroglífico emocional, que nos remite a la memoria de la infancia, pero también al proceder de pintores flamencos o a la miniatura oriental.
A Alejandra Icaza le gusta tentar los límites, romper con lo previsible. A veces, sale del soporte del cuadro y ocupa el espacio con objetos, o sorprende tratando de igual modo su lugar de trabajo y su casa. Existe una voluntaria confusión entre ambos, que nos lleva a sentir los cuadros como espacios oníricos, aunque nos identifiquemos con el aire de cercanía que transmiten los símbolos, la recurrencia al color o lo aparentemente sencillo de composiciones que son muy minuciosas, muy trabajadas a modo de fragmentos puestos en diálogo.
“La primera pregunta que se nos plantea al hablar de pintura –señala la artista– es si es realista o abstracta, como si desde ahí pudiéramos etiquetar en dos grandes vertientes, y desde el condicionante, la clasificación. Para mí, no hay fronteras. ¿Qué es un cuadro abstracto sino un paisaje exterior o interior a través de una mirada? ¿Qué es un cuadro figurativo? La realidad de ese momento del día. Pero esa realidad está filtrada, está entendida por un ser humano, con un cielo que percibe cobalto o rosado. También en la pintura realista influyen las emociones, los conceptos, el entretejer del autor. Si la pincelada es rota o lisa o marcada en potencia. El pulso del pintor es como el ritmo del cuadro, es como una sinfonía, el tictac, más templado o más rápido.” La idea está clara: “Una vez, un profesor de la Universidad, dando una de esas críticas tan temidas, al final del trimestre, me preguntó: ¿Y qué pretendió Vd. con ese cuadro? Pues simplemente eso, pintar un cuadro.”
Miguel Fernández-Cid, comisario de la exposición